En la transformación digital que vive Paraguay y América Latina, la ciberseguridad es un
tema que va mucho más allá de lo técnico. Para Maricarmen Sequera, directora ejecutiva de
TEDIC, organización dedicada a la defensa de los derechos digitales, el desafío principal es
entender que la protección en el mundo digital no puede ser individual ni militarizada, sino
colectiva y con una visión integral.
“En el Sur Global, incluyendo Paraguay, dependemos mucho de tecnología del Norte, lo que
reproduce exclusiones y violencias estructurales históricas en internet”, explica Sequera.
Esta dependencia limita la producción propia de tecnología y pone en riesgo la soberanía
digital y la privacidad.
Para ella, la ciberseguridad no es solo evitar ataques informáticos. “No se trata solo de
proteger infraestructuras, sino a las personas. Por eso esta problemática involucra a
abogados, activistas, periodistas y otros perfiles, no solo informáticos”, aclara.
Un riesgo creciente es el uso de datos biométricos. “Datos como reconocimiento facial o
huellas son irreversibles. Si se filtran, no se pueden cambiar como una contraseña o tarjeta
bancaria”, advierte. Estos datos, recolectados por el Estado y el sector privado, deben
protegerse con rigor.
TEDIC viene alertando sobre esto desde hace años, con investigaciones como
Reconocimiento Facial en Paraguay y #ConMiCaraNo, que visibilizan el impacto de estas
tecnologías sobre los derechos ciudadanos.
La ciberseguridad también abarca aspectos menos visibles. “La violencia digital, como la
difusión no consentida de imágenes íntimas, afecta especialmente a las mujeres y genera
exclusión. Esto es un problema que la ley actual no reconoce”, denuncia Sequera.
Además, muchas plataformas digitales están diseñadas para mantenernos conectados el
mayor tiempo posible, generando adicción y afectando la salud mental. “Este modelo
impacta la seguridad mental, causando ansiedad, y debe ser parte de las políticas de
ciberseguridad”.
Sequera critica la militarización de la ciberseguridad en Paraguay: “Los proyectos de ley
proponen que el Ministerio de Defensa lidere estas políticas, pero esto puede ser peligroso.
La ciberseguridad debe incluir Salud, Educación, la Mujer y evitar un enfoque punitivista”.
Sus análisis pueden leerse en el artículo Ciberseguridad en Paraguay: entre la urgencia y
la improvisación legislativa, donde advierte sobre los riesgos de de implementar políticas
públicas de ciberseguridad en base a una mirada militarizada.
Ella aboga por un enfoque preventivo y comunitario: “La mejor forma de protegernos es
defender nuestros derechos y exigir al Estado que los garantice. No podemos depender
solo de herramientas individuales que se vuelven obsoletas. La protección debe ser
colectiva, en manada”.
TEDIC ofrece talleres gratuitos para que las personas aprendan a cuidar su seguridad
digital y sus derechos online. También realizaron comentarios críticos al Plan Nacional de
Ciberseguridad 2024, impulsando un enfoque inclusivo y con enfoque de derechos
humanos.
Maricarmen invita a la ciudadanía a participar y unirse en comunidad, porque solo con un
esfuerzo colectivo se pueden enfrentar los desafíos del mundo digital.




