Trabajar desde casa facilita muchas cosas, pero también expone tu información personal y laboral a nuevos riesgos. Redes Wi-Fi sin protección, permisos excesivos en las apps o herramientas desactualizadas pueden dejarte vulnerable sin que lo notes. Fortalecer tu red doméstica, activar alertas de seguridad y aprovechar las funciones gratuitas de tu sistema operativo ya marca una gran diferencia.
Además, revisar los permisos de las aplicaciones y hacer limpieza digital con regularidad ayuda a reducir riesgos innecesarios. No se trata de vivir con miedo, sino de adoptar hábitos simples que mantengan tu entorno digital en orden. La seguridad no es un lujo: es una práctica diaria que te permite trabajar con confianza desde cualquier lugar.




